En el otoño

La regadera insiste. Insiste con su genético desequilibrio en dispersar sin razón ni sentido el agua que todavía no está marchita. En un jardín de locos.

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En el otoño

La regadera insiste. Insiste con su genético desequilibrio en dispersar sin razón ni sentido el agua que todavía no está marchita. En un jardín de locos.

La regadera: o riega o se vuelve loca

Por eso los jardines son como las bibliotecas; las palabras brotan y los libros florecen.