Publicado en Camino-relatos de Santiago

No se cuentan con los dedos

Esos seres que aparentemente vagan por el futuro pero que en realidad tienen muy claro su rumbo presente.

Esos seres que por unos días llevan pocas pertenencias porque saben que más no son necesarias.

Esos seres que no nos conocen pero viajan a nuestro lado. Que no se acuerdan de nuestro nombre pero recuerdan nuestra cara. Que aun sin tener sed nos ofrecen agua. Que no saben de donde venimos pero sí hacia dónde vamos.

Esos seres son personas del mundo, ciudadanos del universo, peregrinos de todos los caminos. Surgen tras los árboles, bajo las piedras, en los arroyos, en los albergues, en una fuente. Kilómetro arriba kilómetro abajo hay uno de ellos. En bici, a pie o a caballo. Un peregrino nos espera, nos busca, nos envía un mensaje, nos escucha, se preocupa por nosotros, nos motiva, nos alienta y se sonríe cuando nos ve.

Y es que durante algunos días el camino es nuestra casa, es nuestro hogar. El salón pasa a ser un paraje repleto de vides, un río es la bañera, el sofá un banco junto a un arroyo, la cocina una manta con viandas bajo el sol y la noche estrellada. Una de las sillas es una piedra, otra el bordillo de una acera y de almohada una palleira o hacina.

Y esos seres extraordinarios que transitan cargados de generosidad y que se reconocen a una legua, esos seres son nuestra familia del camino. Un pelotón de amig@s, de peregrinos por siempre jamás. Y esos, esos no se cuentan con los dedos de una mano, se cuentan con los dedos de los pies; para que no nos sobren dedos sino para que nos falten pies.

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Publicado en Camino-relatos de Santiago

¿Y a ti, qué te falta?

No te lamentes, no llores más, no te aburras tanto pensando en ti.
Hoy, el ombligo del mundo no eres tú. Es él. Pero él, ni mucho menos hace el Camino para ser el ombligo del mundo. Él, sencillamente hace el camino porque quiere y puede. Y cuando uno hace lo que quiere y puede se convierte en el centro del universo.

Porque se tarda más en llegar al centro que al ombligo, del mismo modo que abarca más existencia el universo que el mundo.

Y es que en el ombligo del mundo solo cabes tú, mientras que en el centro del universo estamos todos los demás. 

Publicado en Camino de Santiago

Peregrinos

Lo extraordinario del Camino de Santiago no es alcanzar Santiago de Compostela o Finisterre. Lo realmente increíble es que nos transporta al corazón de cualquier ser humano.

Estamos exhaustos pero nos sentimos poderosos. Tristes y joviales. La mochila ya no pesa tanto. Todo lo que necesitamos nos cabe. Los pies se nos han curtido. El corazón está despejado; barrido de miserias. La experiencia nos ha hecho peregrinos diestros. Nuestros pasos vuelven al hogar, las huellas se quedan. El camino ha ido podando los prejuicios. Ha desgranado los pensamientos como los pétalos de una margarita; este sí este no. La experiencia se ha alimentado de amistad. La amistad de plátanos y tiritas. Los convencionalismos se han desbrozado. Lo que no se sujeta se cae, así las hojas secas que el árbol ya no quiere.

Los peregrinos surgen, sin más. Los peregrinos se encuentran con ellos y a otros. Y no buscan, pero encuentran. Por eso deseamos más camino. Más pericia peregrina. Y regresamos a nuestro camino, pero deseando volver de nuevo al de Santiago.

Publicado en Haikus

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Hilvanando pasos,

peregrinos del mundo

bordan camino.