Publicado en Camino-relatos de Santiago

Soñar o morir

Uno sueña tanto, tantísimo, que ya no sabe si está desmiendo o durpierto. De estar durpierto estaría soñando despierto y de estar desmiendo sencillamente sería como vivir durmiendo.

Uno sueña tanto, tantísimo, que ya no sabe si es la cama la que nos cubre y arropa y se hunde profundamente con nuestro cuerpo, envolviéndonos en una vida de ensueños. Uno ya no sabe si es la almohada la que se restriega sobre nuestros ojos y bosteza al contacto de nuestra piel para que así el sueño que duerme no se deshaga y siga soñando que es real y está despierto.

Y uno quiere soñar, seguir soñando y realizarse aunque sea sin dormir, pero termina sin sueño aunque durmiendo y muriendo sin soñar. Y cree que sueña que no duerme para seguir despierto, pero el sueño aburrido de no vivir, se duerme.

Y un leve ruido basta, basta para despertar al sueño que se levanta junto con las sábanas, abre la ventana, se airea y se acaba yendo. Y nos descubrimos sentados desmiendos o durpiertos, quién sabe a estas alturas del sueño, pero nos quedamos angustiados viendo marchar y sin realizar los sueños. Sin saber acaso si volverán si seguimos durmiendo. Soñando sin dormir, viviendo sin soñar o sin soñar y sin vivir.

Y solo, solo hay que cerrar la ventana con los ojos abiertos, sabiendo que el sueño que ya ha dormido no se escapa, que está despierto. Y si uno se muere igual; soñar es vivir, lo otro es no soñar y encima dejarnos morir.

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Autor:

Autora Verdades de Perogrullo - 2017. Redactora comunicación digital. Colaboración Blasting News Spain. Altamarcharter.

7 comentarios sobre “Soñar o morir

  1. ¡Casi casi un “trabaluengas”…

    …María de los caminos, caminares y transeúntes!
    ¿Ahora también del ensueño, del despertar y del trance…
    y del ciclo en bucle terco, prolongado e incesante
    del abrir los ojos ciegos al amanecer brillante?

    María cavila al pairo de otro episodio de vida:
    Si… ¿al dormitar se reposa, se sueña o si se alucina
    un renacer encarnado en verso, prosa o elegía?
    ¿Acostado o incorporado? ¿En el sueño o en vigilia?

    Casi casi un acertijo metafísico y vibrante,
    emulando un koan zen, ocultista y oscilante:
    Brincando de sueño en sueño… -el nocturno y el de umbrías;
    el de la siesta en el huerto o el de la resaca impía-…

    …retozando entre metáforas, retablos, cuatricromías
    de retruécanos y quiasmos, de mitos y de utopías…
    …María nos agasaja con su lírica más fina,
    nos arropa entre vocablos de reflexión vespertina:

    ¿Soñar o morir más tarde? ¿Despertar o apaciguarse?
    ¿Caminar… o desplomarse de bruces… -en sus altares-?

    ¿Qué más da si todo entuerto en la ingravidez culmina
    y sin saber lo que es cierto… sueño y vida se aglutinan?

    María fluye en su ensueño hilvanando sus caricias
    literarias en mensajes pulcros, como hechos de arcilla,
    contrapunto, ritmo y síncopa; embrujo y alegorías;
    con semántica de herejes egregios… y de heroínas.

    María Cheztez, cabalista, hermeneuta y “hermetista”
    de la lengua y del escrito… -y de su magia y su alquimia-.

    Y a mí me tocó saberlo la mañana de aquel día
    en que… soñando despierto… amanecí entre sus rimas.

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    1. Sé que ahora no estoy durmiendo. ¡Esto es seguro un sueño! Te leo y te releo. Y me sonrío y hasta siento como se sonroja el sueño. Y es que me es imposible alcanzar tu prosa de ensueño. 😚😚 Genial y extraordinario el que es capaz de robar el sueño… gracias, gracias.

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