Publicado en Camino-relatos de Santiago, Etapas

Soñar o morir

Uno sueña tanto, tantísimo, que ya no sabe si está desmiendo o durpierto. De estar durpierto estaría soñando despierto y de estar desmiendo sencillamente sería como vivir durmiendo.

Uno sueña tanto, tantísimo, que ya no sabe si es la cama la que nos cubre y arropa y se hunde profundamente con nuestro cuerpo, envolviéndonos en una vida de ensueños. Uno ya no sabe si es la almohada la que se restriega sobre nuestros ojos y bosteza al contacto de nuestra piel para que así el sueño que duerme no se deshaga y siga soñando que es real y está despierto.

Y uno quiere soñar, seguir soñando y realizarse aunque sea sin dormir, pero termina sin sueño aunque durmiendo y muriendo sin soñar. Y cree que sueña que no duerme para seguir despierto, pero el sueño aburrido de no vivir, se duerme.

Y un leve ruido basta, basta para despertar al sueño que se levanta junto con las sábanas, abre la ventana, se airea y se acaba yendo. Y nos descubrimos sentados desmiendos o durpiertos, quién sabe a estas alturas del sueño, pero nos quedamos angustiados viendo marchar y sin realizar los sueños. Sin saber acaso si volverán si seguimos durmiendo. Soñando sin dormir, viviendo sin soñar o sin soñar y sin vivir.

Y solo, solo hay que cerrar la ventana con los ojos abiertos, sabiendo que el sueño que ya ha dormido no se escapa, que está despierto. Y si uno se muere igual; soñar es vivir, lo otro es no soñar y encima dejarnos morir.

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Autor:

Autora Verdades de Perogrullo - CVCEdiciones, 2017. Redactora contenidos digitales. Colaboración Blasting News Spain. Altamarcharter.

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