Tierra menguante

Bastaba con observar la humanidad de los animales y la bestialidad de los hombres. Pobladores despistados gateando perdidos por caminos de odios y envidias, en un planeta sin brillo que menguaba sin remedio. Luego de vivir tantos años en la luna decidió bajar a la tierra. Había comprendido que una única huella era suficiente. Al fin y al cabo, y de permanecer en la memoria de nuestros semejantes, si acaso, es lo que quedaría de cada uno de nosotros. La mejor o la peor de nuestras pisadas. La diferencia entre la incapacidad y el arte: de caminar por la vida o patearla.

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