El perfecto simple

Aquella mañana salió enfurecido de su guarida y comenzó a deslizarse por las calles despeinando a las personas. Se coló por las fisuras de las puertas. Cerró libros y abrió ventanas. Se entremezcló entre las gentes. Escuchó conversaciones, volcó macetas y tiró farolas. Destruyó jardines. Dio vueltas y vueltas alrededor de los árboles y los edificios. Subió hasta las azoteas zarandeando el tendido eléctrico. Bajó hasta el suelo y levantó faldas y papeles. Atravesó abrigos cuellos y mangas. Lanzó sombreros y boinas. Movió las nubes. Arrancó casas. Hizo de sí remolinos y montañas donde había llanuras. Levantó olas. Tiró puentes y construyó otros. Desordenó la tierra hasta que se cansó de sí mismo. Y se quedó dormido y soñó que sería o que podría ser o que fue, pero despertó perfecto y simple.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Create a website or blog at WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: